Cuánta memoria RAM y qué disco necesitás según lo que hacés

De todas las decisiones de una notebook, estas dos son las que más se lamentan después. El procesador se elige una vez y listo; la memoria y el disco son los que te hacen decir a los ocho meses que la máquina se puso lenta.
Van los criterios concretos, sin vueltas.
Memoria RAM
La RAM es el escritorio donde la notebook apoya lo que está usando ahora. Si es chico, tiene que estar guardando y sacando cosas todo el tiempo, y eso se siente como lentitud aunque el procesador sea bueno.
- 8 GB: el mínimo para que Windows 11 funcione. Alcanza para navegar, Office, videollamadas y ver contenido, sin exagerar con las pestañas. Es la opción de presupuesto ajustado, y hoy es un piso, no un lugar cómodo.
- 16 GB: el punto dulce, y por lejos lo que más vendemos. Aguanta muchas pestañas, Office pesado, videollamada con pantalla compartida y trabajo real sin pensar en el tema. Si no tenés una razón para otra cosa, es esto.
- 24 y 32 GB: para edición de video o foto, arquitectura, modelado 3D, máquinas virtuales, o para quien tiene veinte pestañas y tres programas abiertos y no quiere cerrarlos nunca.
Un dato que conviene preguntar antes de comprar: en muchas notebooks modernas la memoria viene soldada a la placa y no se puede ampliar nunca. En otras hay ranuras libres y se amplía en diez minutos. No se ve en la ficha ni en la caja, cambia según el modelo, y es la diferencia entre poder arreglar el error dentro de un año o tener que cambiar el equipo. Si dudás entre 8 y 16 GB, preguntanos si ese modelo se puede ampliar: puede cambiarte la decisión.
Disco
Hoy prácticamente todo lo que se vende es SSD, que es lo correcto: son varias veces más rápidos que los discos mecánicos y no tienen partes móviles que se rompan con un golpe. La pregunta ya no es qué tecnología, es cuánto.
- 256 GB: queda corto. Windows y los programas se comen una parte importante apenas encendés la máquina. Sirve si trabajás todo en la nube y sos ordenado.
- 512 GB: el estándar y lo que recomendamos para la mayoría. Es lo que traen casi todos los equipos de nuestro catálogo.
- 1 TB: si guardás video, fotos en alta, o juegos. Un juego actual puede ocupar más de 100 GB él solo.
El disco casi siempre se puede ampliar o cambiar más adelante, y es un trabajo sencillo. Por eso, si tenés que elegir dónde poner la plata, ponela en la memoria: es la que a veces no tiene arreglo.
Tres combinaciones que funcionan
- Estudio, oficina y casa: 16 GB y 512 GB. Es la combinación que resuelve la enorme mayoría de los casos.
- Presupuesto ajustado: 8 GB y 512 GB, chequeando que la memoria se pueda ampliar después.
- Edición, diseño o juegos: 32 GB y 1 TB, y ahí sí importa también la placa de video.
Y la regla general: entre subir el procesador un escalón o duplicar la memoria por la misma plata, duplicá la memoria. Se nota más, todos los días.