La pantalla de la notebook: qué mirar además de las pulgadas

La pantalla es lo único de la notebook que mirás el cien por ciento del tiempo que la usás, y es a lo que menos atención se le presta al comprar. Se pregunta cuántas pulgadas y se pasa al siguiente tema. Va lo que conviene mirar además.
El tamaño, rápido
La mayoría de las notebooks son de 15,6 pulgadas, y es el tamaño equilibrado: pantalla cómoda, teclado con teclado numérico, peso razonable. Las de 16 pulgadas dan más superficie de trabajo, buenas para edición o para tener dos ventanas al lado. Las de 13 y 14 se llevan mejor todos los días si viajás o cambiás de escritorio seguido. En nuestro catálogo la enorme mayoría son de 15,6 y 16 pulgadas.
La resolución, que importa más que el tamaño
Acá está el dato que de verdad separa una pantalla buena de una mala, y el que más se pasa por alto.
Full HD (1920 por 1080) es el estándar y lo que tiene que tener cualquier notebook que compres hoy. Todavía se venden equipos con pantalla HD (1366 por 768): en 15,6 pulgadas eso se ve notoriamente pixelado, entra mucho menos contenido en la pantalla y cansa la vista en jornadas largas. Si el precio parece demasiado bueno, fijate primero la resolución.
Por arriba de Full HD hay pantallas 2K y 4K. Se ven mejor, sí, pero consumen bastante más batería y en 15 pulgadas la diferencia es menos evidente de lo que parece. Vale la pena si trabajás con imagen o video; para el resto, Full HD bien hecha le gana a 4K mediocre.
El tipo de panel
IPS es lo que querés. Mantiene el color y el contraste cuando mirás la pantalla desde un costado. Los paneles TN, más baratos, se lavan apenas te corrés del centro: se nota enseguida si dos personas miran la misma pantalla, o si la usás en la cama. OLED, que se está viendo cada vez más, da negros reales y colores muy vivos.
Brillo y acabado
El brillo se mide en nits. Alrededor de 250 alcanza para interiores. Si vas a trabajar al lado de una ventana, en un patio o en un bar, buscá 300 o más: por debajo de eso vas a estar peleando con los reflejos.
Y ahí entra el acabado. Las pantallas brillantes tienen colores más vivos pero funcionan como espejo con luz atrás. Las mate difuminan el reflejo y son más descansadas para trabajar muchas horas. Si tenés una ventana a tus espaldas, mate.
El refresco, solo si jugás
La tasa de refresco es cuántas veces por segundo se actualiza la imagen. Las pantallas comunes son de 60 Hz y están perfectas para todo uso normal. Las de 144 Hz o más se ven notablemente más fluidas en juegos rápidos, y son el estándar en los equipos gamer. Para trabajar y ver contenido no cambia nada: no pagues por eso si no jugás.
En resumen
- Full HD como mínimo, sin excepción.
- Panel IPS.
- 300 nits o más si vas a usarla con luz natural.
- Mate si trabajás muchas horas.
- Refresco alto solo si jugás.
Si la ficha de un equipo no aclara alguno de estos datos, escribinos y lo chequeamos con el modelo en la mano antes de que compres.